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Jue, Jul

ABASTECIMIENTO . Desde Asosemillas señalan que siempre han garantizado la dotación de semillas.

Agrícola
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Aseguran que en el 60% de los campos agrícolas no se siembra con semillas certificadas. Cuestionan que agricultores utilicen semillas que pueden tener enfermedades.
La Asociación de Productores de Semillas (Asosemillas) se declara en emergencia por el excesivo incremento del uso de semillas ilegales, declarado abiertamente por distintas organizaciones y usuarios en general.

Por tal motivo, las empresas semilleras afiliadas a Asosemillas, hacen conocer a la opinión pública que, con datos oficiales del Iniaf, en los cultivos de soya, maíz, trigo y arroz, el uso de semillas certificadas no supera el 40% promedio.

Es decir, alrededor del 60% de los campos agrícolas no son sembrados con semillas certificadas. Por lo tanto, son sembrados con semillas que no cumplen las normas de certificación y que provienen del contrabando y de la producción local, pudiendo contener malezas y enfermedades y, a su vez, tampoco tributan al Tesoro Público.

El complejo semillerista nunca dejó de abastecer, por lo tanto, no es excusa para el agricultor estar desabastecido y tener que buscar semillas del mercado informal de las cuales no estamos autorizados a producir.

El Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf) es el ente regulador y la única autoridad competente en el control de comercio.

Además señalan que los resultados de los últimos años, no han sido del todo exitosos debido a que, las estrategias del control de comercio implementadas o sus normativas, son muy débiles al momento de encontrar una posible infracción; permitiendo al supuesto infractor, tener tiempo de regularizar lo ilegal.

Esta situación, pone al sector semillero (obstentores, multiplicadores, prestadores de servicios y comercializadores), en una situación insostenible.

Empresas nacionales han cerrado sus programas de investigación en doya, maíz y trigo, ocasionando no solo el no desarrollo de nuevas variedades, sino también el despido de personal técnico y otros.

Asimismo, empresas multinacionales que importan maíz, han dejado de importar para Bolivia ya que no hay interés de sus híbridos convencionales.

En cuanto a las empresas semilleras locales, productoras de híbridos de maíz (actualmente 2 de las 8 semilleras que había hace 5 años atrás), han bajado sus ventas a una mínima expresión y continúan debido a sus contratos con el extranjero, corriendo el riego de también cerrar sus programas de mejoramiento genético.

La semilla es la base de la producción agrícola, la primera y más importante de la producción, por lo tanto, según Asosemillas, la crisis generada en este sector, pone en riesgo la soberanía alimentaria nacional, asimismo, queda claro entender que, los programas de investigación agrícola no son viables en estas condiciones.

Por todo ello, los semilleristas comprometen a las autoridades competentes, a tomar acciones para revertir esta situación y encaminar al país, por la senda de la innovación y la productividad agrícola.