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Sáb, Jun

Arce anuló decretos transgénicos de Añez pero mantiene vigente el de Evo

Agrícola
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Entre las normas que cierran la puerta a los transgénicos al país se encuentran las Leyes de la Madre Tierra, la Ley 071 de los derechos de la Madre Tierra, la Ley de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria, así como otras normas relacionadas al comercio exterior y las contrataciones estatales.

Cabe recordar que el pasado 21 de abril, el presidente Luis Arce Catacora promulgó el Decreto Supremo 4490, el cual abroga los DS 4232, 4238 y 4348, promulgados por el gobierno de transición de Jeanine Añez, 

Estas normas autorizaban al Comité de Bioseguridad la evaluación, mediante procedimientos abreviados, de eventos transgénicos en cinco cultivos: maíz, soya, algodón, caña de azúcar y trigo, así como ampliar el plazo de aprobación de los procedimientos para la evaluación de los eventos y la identificación de los centros de diversidad del maíz en el país.

En su fundamentación, el decreto 4490 señala que con los decretos abrogados,  el “gobierno de facto” contravino “el principio de seguridad y soberanía alimentaria y la reserva legal, en cuanto a la producción, importación y comercialización de transgénicos, establecido en la CPE”.

Sin embargo, para el director de Productividad Biosfera Medio Ambiente (Probioma), Miguel Ángel Crespo, la abrogación de las normas no se trató más que de un show, ya que no toca otro decreto anterior, promulgado por Evo Morales en 2019, el cual autoriza la evaluación de dos eventos transgénicos de soya, HB4 e Intacta.

“Es un show que ha montado el Gobierno, porque ha dejado las leyes incendiarias y la normativa aprobada por Evo Morales en la que autoriza procedimientos abreviados para el evento HB4, Intacta y la producción de soya para el biodiésel y los agrocombustibles.  Fue una acción oportunista para mostrar a la comunidad internacional que Bolivia está por el respeto a la Madre Tierra, aspecto que en la realidad es una falsedad”, señaló Crespo.

 

Las normas

De acuerdo con el artículo 255 de la Constitución, en el país están prohibidas la producción, importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados, concepto que es reiterado en la Ley 300 de la Madre Tierra, la cual, en su artículo 24 señala que es deber del Estado  “desarrollar acciones de protección del patrimonio genético de la agrobiodiversidad, prohibiendo la introducción, producción, uso, liberación al medio y comercialización de semillas genéticamente modificadas en el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia”.

Una idea similar se expresa en la Ley 144 de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria, en cuyo artículo 15 se señala: “No se introducirán en el país paquetes tecnológicos agrícolas que involucren semillas genéticamente modificadas”. 

Sin embargo, tanto en la Constitución como en la Ley 144 existen artículos que contradicen postulados que aparecen en las mismas normas.

El artículo 409 de la CPE dice “la producción, importación y comercialización de transgénicos será regulada por ley”, cuando en el artículo 255 del mismo documento los prohibía explícitamente. Asimismo, el artículo 19 de la Ley 144 indica: “Se establecerán disposiciones para el control de la producción, importación y comercialización de productos genéticamente modificados”.

Otra de las normas que avalan el uso de transgénicos en el país es el Decreto Supremo 3874, del entonces presidente Morales, el cual, a pesar de la presión de grupos ambientalistas y de tener similar cariz que los decretos recientemente abrogados por el presidente Luis Arce, se mantiene vigente.