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Lun, Ago

Asaltos a la tierra conducen al colapso

Agrícola
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La Cámara Nacional de Comercio (CNC) alertó de un posible escenario de deflación a generarse debido al constante contrabando que va en aumento en el país. “Puede conllevar a tener una deflación en caso de mayor contrabando, porque el contrabando hace que no

Casi con seguridad, el único éxito de la reforma agraria de 1953 es el ocurrido en Santa Cruz, donde se ha batido todos los récords de una medida de esa naturaleza, no solo en el país, sino también en el exterior. Pero ese ejemplo está siendo implacablemente torpedeado por armas letales que amenazan con su hundimiento y la muerte de todos sus pasajeros.
Dos ejemplos muestran ese innegable éxito: 1) Se ha pasado en los años cincuenta a cultivar la tierra de unas cinco mil a más de tres millones de hectáreas. 2) Antes de 1953 no se producía soya, pero ahora se produce para consumo interno, agroindustria y exportación, sin hacer referencia a otros aspectos.
No solo eso, Santa Cruz es el único que produce divisas para el Estado, moviliza el transporte pesado, da trabajo a miles de collas. La ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que en 1950 tenía 40 mil habitantes, ahora pasa del millón y todos trabajan infatigablemente, creando riqueza. La capital oriental es la locomotora de la economía boliviana y lo será aún más a corto o mediano plazo. Sus perspectivas no tienen límite. Promete convertirse en una potencia.
Pero ese admirable caso de increíble progreso, que causa optimismo, está al borde del desastre, a vista y paciencia de ciertas autoridades, lo que no solo perjudicará a ese departamento, sino a toda la nación boliviana, sin necesidad de decir que entraremos inevitablemente en la vía socialista venezolana.
Esa amenaza rampante no es imaginaria. Es real. Aparte de otros ejemplos ostensibles, se cita los casos recientes de asaltos a tierras agrícolas en plena producción y la amenaza de dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) que han anunciado marchar a esa región y “nacionalizar” todas las industrias, advertencia que ha causado malestar e intranquilidad en todo el país.
Ahora viene el plato fuerte del banquete. El dirigente del sindicalismo corporativo campesino, Fausto Ramírez, ha declarado a la prensa que se prepara una “segunda ola” de asaltos a la tierra en Santa Cruz, de tal forma de dar tierra a agricultores de otras regiones del país.
Ese procedimiento es anti económico y afectará a los mismos indígenas collas que hoy tienen miles de hectáreas en propiedad y producción en esa región y, ni qué decir, al país. Pero lo que llama la atención es: ¿Por qué los dirigentes indígenas collas no se preocupan por dar tierras y hacer producir los campos en los valles y el altiplano, donde existen también millones de hectáreas sin cultivar?, que antes de la reforma producían para llenar las ciudades y hasta para exportar.
En vez de amenazar al país con esas aventuras inútiles y alarmantes, ¿Por qué no piden al gobierno la solución del problema agrario en la región andina, de tal forma que esas tierras produzcan como antes?
Los campesinos del altiplano han abandonado sus terrenos en cantidad de 500 mil hectáreas y esas tierras hoy se convierten en arenales. Es más, esos hombres del arado han migrado a las ciudades (en especial a Santa Cruz de la Sierra), al exterior o se han convertido en mendigos en pueblos donde trabajan como esclavos.
En ese sentido, los dirigentes campesinos de la CSUTCB deberían, de verdad, representar a sus compañeros para que vuelvan a sus tierras y se enriquezcan con su producción, pero no incitarlos a destruir un exitoso sistema con aventuras, por una parte, peligrosas y, por otra, con graves riesgos de llevar al país a una guerra civil o algo parecido.

 
 
 

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