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Dom, Ago

Cáncer y glifosato: evidencias clínicas vs. opinión e investigación

Agrícola
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Por Fernando Patiño Sarcinelli.- Continuando un debate que se inició cuando fui invitado por el Colegio de Biólogos para exponer sobre “Cáncer y glifosato, cuáles son las evidencias”, el doctor Luis Pacheco publicó este 2 de agosto una nota en la que afirma que las evidencias que presenté en mi columna de 2 de julio pasado “son inválidas y peligrosas”. Aquí quiero aclarar la diferencia entre evidencias clínicas, investigación y opinión. Una investigación eventualmente puede mostrar las evidencias.

Mi referida exposición quizá haya decepcionado a la audiencia que esperaba pruebas contundentes sobre el cáncer causado por el glifosato, pero hoy yo no encuentro evidencias de que el glifosato cause cáncer en seres humanos cuando es usado de acuerdo a recomendaciones del fabricante.

Pacheco hace referencia a la base de datos del Journal of Clinical Oncology (JCO), que presenté en esa conferencia, no en mi nota de opinión. Reitero que en esa publicación no se encuentra ninguna relación entre cáncer y glifosato. Pacheco hace también referencia a una búsqueda en Google con los términos “polución”, “mutación” o “toxicidad humana glifosato” y encuentra 2.250 resultados “solo para 2019”. En esta relación Pacheco no especificó la palabra cáncer.

Ampliando mi investigación en la revista Cancer Epidemiology, encontré una extensa lista de enfermedades como infertilidad, reumatismo, obesidad, diabetes y posiblemente cáncer, relacionadas con una variedad de agrotóxicos, pero no hay una que relacione específicamente cáncer y glifosato.

Es importante distinguir estudios clínicos (pacientes) de resultados en animales de laboratorio y cultivos celulares donde se ha comprobado “daño al ADN” (material genético) de células humanas. No dudo de la veracidad de esos datos, por algo el glifosato es considerado “tóxico”. La cuestión es entender si el modelo experimental reproduce las mismas condiciones de exposición que ocurren para el agricultor o para el consumidor. Por eso la revista JCO ignora una posible relación entre cáncer y glifosato. Esta es una evidencia científica, no es mi opinión.

Hay dos argumentos válidos para preocuparnos con el posible riesgo de cáncer relacionado al glifosato. Como se sabe, éste es un agrotóxico que actúa directamente sobre los genes y puede causar mutaciones y consecuentemente varias enfermedades. Varios cultivos alimenticios, principalmente la soya, han sido genéticamente modificados para ser resistentes al glifosato, pero esto no significa que sea un vehículo que trae el glifosato hasta la mesa.

El segundo argumento es que no se sabe cuánto glifosato llega al mercado o a la mesa del consumidor. A su vez, este no tiene cómo saber si el alimento que consume ha sido expuesto o no al agrotóxico. Es un aspecto abierto a investigación fuera de los estudios de laboratorio.

La OMS considera que el glifosato es “posiblemente cancerígeno” y que “hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y que también se ha demostrado daño al ADN y los cromosomas en las células humanas”. Esta información no permite sacar conclusiones clínicas, pero debe seguir siendo investigada por estudios epidemiológicos.

Hubo un sonado de demanda contra Bayer en California, donde se demostró que el glifosato fue la causa del cáncer del señor D. J., quien era un jardinero que utilizaba el glifosato 20 a 30 veces al año y en dos ocasiones quedó “empapado accidentalmente” (literal). Eso indica una posible relación de cáncer con la exposición directa (linfoma de piel) y excesiva al producto. Es una evidencia clínica pero no son las condiciones normales de uso. D. J. es un caso aislado por exposición excesiva accidental.

Quiero dejar claro lo que es evidencia científica y cuál es mi opinión. En mi opinión, yo no quisiera consumir alimentos contaminados con glifosato porque es tóxico; esto está comprobado. No hay pruebas de un número significativo de pacientes con cáncer que hayan sido expuestos al glifosato. Pero comparados con otros agentes cancerígenos como el cigarrillo o el papilomavirus, el glifosato no parece tener un efecto significativo.

Efectivamente se ha demorado varias décadas para comprobar el efecto cancerígeno de varios elementos, entre ellos el cigarrillo. Hoy sabemos que el glifosato causa varios daños en laboratorio, pero no tenemos evidencia de que causa cáncer si es usado de acuerdo a las recomendaciones.


Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.