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Jue, Jul

Los Ponchos Rojos y empresarios del oriente se abrazan y fijan pasantías

Agrícola
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A 3.854 metros de altitud, en Achacachi, un grupo de empresarios cruceños lucieron ayer los tradicionales ponchos rojos y lluch’us andinos y junto con ellos, el rector del Instituto Tecnológico Jach’a Omasuyos (ITJO), Guillermo Villavicencio, y autoridades estrenaron, por su parte, sombreros de saó del oriente. Tras esa imagen, se firmó un acuerdo interinstitucional que permitirá que en febrero de 2022, los 30 primeros estudiantes hagan pasantías en empresas de Santa Cruz.

“A nosotros y a ellos (los pobladores de Achacachi) nos une el mismo sentir, que es ser productores y los productores no tenemos fronteras ni colores políticos y ese trabajo, el optimizar la producción, siempre será el gran objetivo de todos”, así resumió Óscar Mario Justiniano, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) que, junto con otros empresarios cruceños, llegó ayer a la capital de la provincia Omasuyos para firmar un convenio con el ITJO.

Empresarios cruceñosy achacacheños se dieron un abrazo y apostaron por generar mejores condiciones de productividad para sus campesinos y jóvenes.

Acuerdo para pasantías

El convenio tiene una duración de cinco años y permitirá que jóvenes egresados del instituto tecnológico puedan hacer pasantías en empresas que forman parte de la CAO, el motor agropecuario del oriente del país. Los docentes serán capacitados, según el acuerdo firmado ayer entre Justiniano y Villavicencio, rector del ITJO.

“Es una alianza interinstitucional muy importante para nuestro instituto, porque permitirá que nuestros jóvenes puedan aprender en las unidades productivas de Santa Cruz por tres meses con estas pasantías, pero además que se puedan generar oportunidades de inserción laboral”, contó la autoridad académica de Achacachi.

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Villavicencio confirmó que en febrero partirán los primeros 30 jóvenes achacacheños a Santa Cruz para hacer sus pasantías en algunos de los 16 sectores productivos que agrupa la CAO.

Justiniano destacó el sacrificio del campesino del altiplano. “Somos conscientes del esfuerzo mayúsculo que hacen los productores de esta región para tener productividad que, como dijimos, puede ser mejorada con este intercambio”.

Saó y ponchos rojos

El sombrero de saó simboliza al hombre de campo del oriente que debe realizar su trabajo de sol a sol. Por eso, cuando Justiniano recibió el poncho rojo, la chalina y el lluch’u o gorro andino, insistió en que los productores del oriente y del altiplano tienen mucho en común.

“El poncho de ellos representa también la fuerza que le ponen para trabajar en condiciones adversas”, complementó. La delegación cruceña entrega 20 sombreros tradicionales de esa pregión, mientras que los anfitriones les obsequiaron el vestuario de la provincia Omasuyos.

“Nuestro poncho es el símbolo del altiplano paceño y en particular de la provincia Omasuyos. Por eso les dijimos que ahora ellos son ‘unos ponchos rojos’ más”, afirmó Villavicencio.

Achacachi es considerada la capital andina revolucionaria de La Paz y también el polo educativo del altiplano por acoger a la Normal de Warisata.

Un apthapi para los cruceños

Tras la firma, un banquete andino esperó a los visitantes. Los lugareños tendieron los coloridos aguayos y luego sirvieron los platillos de la región. Allí, la papa, la oca, el chuño, la llajwa, los trozos de carne de cordero, de vaca y de trucha junto a pedazos de queso y huevo conquistaron el paladar de los empresarios cruceños en la soleada mañana.

“Fue muy delicioso comer esos frutos de la región”, dijo Justiniano, mientras sus colegas, que visitaron por primera vez la región paceña, degustaban los manjares andinos a unos tres kilómetros del lago Titicaca.

Los cruceños destacaron ayer, en su rápida visita a la zona de Achacachi, a una hora y media de La Paz, los grandes potenciales productivos para la porcicultura, la lechería y producción de la carne de cordero para el oriente.