Ancianos dan sabiduría y mujeres solidaridad a la marcha indígena

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Las mujeres caminan con sus hijos; otros reeditan su experiencia en la marcha de 1990. Todos buscan proteger su territorio y consolidar la autonomía indígena.


Marcelo Campos / Santa Cruz. Corriendo detrás de una pelota improvisada, un grupo de niños que no pasan de los 10 años, todos hijos de marchistas, decidieron jugar un partido de fútbol de salón después de recorrer varios kilómetros. Este momento de diversión, quizás el único de la jornada para los infantes, se realizó en el coliseo de la comunidad cruceña San Pablito, mientras que a un costado de la cancha se encontraban los adultos descansando y preparándose para pasar la noche.

“Le puse harta bolsa y le prendí con yure. Vamos a jugar con mi hermano y mis amigos”, comentaba uno de los menores.

La marcha indígena que salió desde Trinidad (Beni) el 25 de agosto pasado, recorre entre 25 a 30 kilómetros por jornada, sin importar el latigazo del sol, los vientos huracanados o las imprevistas lluvias. Caminan sobre rutas de tierra o pavimento y ya sienten las consecuencias con lesiones en los pies.

Los marchistas llegaron a la comunidad San Pablito el pasado jueves y tras un descanso en Guarayos continuaron el fin de semana su camino hacia Santa Cruz de la Sierra. Tienen previsto llegar a la capital oriental el próximo 24 de septiembre, aniversario de la revolución de 1810.

Ellas organizan la solidaridad

Verónica Mae Noza, presidenta de la Central de Mujeres Indígenas del Beni, es ama de casa, tiene 45 años y está marchando junto a su niña de siete años por lo que ella considera la dignidad y el respeto a su pueblo. Comenta que dejó a sus otras dos niñas y nietos en su casa porque considera que es su obligación acompañar la decisión de sus hermanos indígenas.
Recalcó que la presencia femenina siempre ha sido importante en todas las marchas que ha realizado el movimiento indígena de tierras bajas en las últimas décadas. En esta oportunidad participan en la medida 25 mujeres adultas, siete jóvenes y diez niñas, aunque anuncia que se van a plegar más en otros puntos del recorrido.

“Es la primera vez que participo de una marcha como esta, pero lo hacemos con mucho orgullo”, manifestó Mae Noza.

Nazareth Flores, encargada de la secretaria de género de la Central de Mujeres Indígenas del Beni, estuvo recientemente en Guarayos, donde se llevó a cabo el Parlamento Indígena con los integrantes de la marcha. Luego se trasladó hasta la ciudad de Santa Cruz para instalar una “carpa solidaria” en la plaza 24 de Septiembre, con el fin de recaudar alimentos, zapatos, vituallas, medicamentos, leche y pañales, entre otros insumos, para los movilizados.

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La mujer del pueblo itonoma tiene 51 años de edad, vive en el municipio de Magdalena, en el departamento de Beni, y cuenta con larga experiencia en la dirigencia indígena.

En 2011, Flores participó de la marcha en defensa del Tipnis, la que fue reprimida en Chaparina. También acompañó la novena marcha, además de haber sido presidenta del CPIB. Esta vez no puede ser parte de activa de la caminata, lo que -confiesa- “le duele”.

El año pasado Nazareth fue detectada con Covid-19 y estuvo mucho tiempo en recuperación. El virus menguó su salud de forma considerable, es por eso que decidió no marchar, pero aun así colabora desde otras esferas.

“El covid casi me mata y no puedo caminar grandes distancias, pero igual puedo ayudar de otras formas, por eso estamos acá recolectando la ayuda para la marcha. Por el momento hay poco apoyo en Santa Cruz , pero sabemos que cuando pasen los días la gente va a volcarse a recibir a los hermanos indígenas”, comenta Flores.

La sabiduría de los ancianos

Pastor Iva Cayuba, de 61 años de edad, es dirigente indígena del Tipnis y uno de los integrantes de la histórica primera marcha de 1990. Asegura que los gobiernos de aquellas épocas no reprimieron a los indígenas como lo ha hecho el gobierno del MAS en Chaparina y persiguiéndolos posteriormente.

Con su experiencia, considera importante potenciar al movimiento indígena en momentos en los que el derecho a sus tierras se encuentran en duda. “Hay que luchar ”, recalca el dirigente que tuvo que dejar a su esposa, que se encuentra delicada de salud, al cuidado de su familia, por eso él está solo en esta oportunidad.

“Mi esposa está mal de salud por eso no quise que venga conmigo, como otros años. En la marcha hay mujeres, niños y abuelos que están agotados y con heridas en los pies. Aun así, nosotros somos los que defenderemos nuestro territorio que nos dejaron nuestros ancestros y ese es nuestro objetivo, dejarle la tierra a nuestros hijos y a los hijos de ellos”, manifiesta Cayuba.

“Por la tierra, por la vida”

Abdón Justiniano, presidente de la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB) y uno de los líderes de la movilización, informó que participan en la marcha cerca de un centenar de personas de los distintos pueblos indígenas de tierras bajas.

“Estamos defendiendo las tierras que están siendo avasalladas. También para consolidar la autonomía indígena y que podamos elegir a las autoridades a través de sus usos y costumbres”, dice el dirigente. Añade que también se movilizan para tener una bancada indígena que los represente en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

“Están marchando hermanos de Pando, Beni, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija. Y se sumarán 100 hermanos chiquitanos, además de guaraníes, Guarayos y otros, por lo que esperamos llegar al menos a 500 personas el próximo 24 de septiembre”, señala Justiniano.

Recalca que las críticas a la marcha de parte de autoridades del MAS e incluso de algunos dirigentes indígenas responden a intereses políticos. “No son el verdadero sentir de los pueblos indígenas”, asegura.

El dirigente cuenta que los marchistas muchas veces duermen a la intemperie al lado de la carretera; en otras ocasiones, en haciendas o coliseos que les ofrecen los vecinos o autoridades de las comunidades donde llegan.

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La alimentación diaria viene de personas de buena voluntad que les regalan arroz, verduras y pollos, entre otros productos. Cada día hacen una olla común para poder alimentar a todos los integrantes de la movilización.

El jueves pasado la marcha llegó a su día 16 desde que partió de Trinidad. Ese día el histórico dirigente Marcial Fabricano informaba mediante sus redes sociales que una vez pasada la lluvia se irían de Guarayos agradecidos por la hospitalidad de sus autoridades y habitantes del lugar.

Fabricano fue uno de los líderes de la Primera Marcha Indígena de 1990. Hoy considera que la lucha es la misma que la de aquellos años: la defensa de su tierra, territorio y dignidad.

“Nuestro compromiso con todos nuestros hermanos es no claudicar en nuestra lucha por la defensa de nuestros territorios, nuestra cultura y nuestra identidad”, escribió Fabricano.

Informó también las resoluciones que aprobó la primera sesión del Parlamento de Naciones y Pueblos Indígenas de la Amazonía, Oriente y Chaco (Piaoc): ratificar la creación del Parlamento Indígena, elegir a Marcial Fabricano como el vocero de la organización, continuar la marcha hacia Santa Cruz de la Sierra y continuar la estructura organizativa en la próxima reunión.

“Ya falta poco. Ya van a llegar los hermanos”, dice Nazareth desde la carpa de la plaza.
Con su experiencia, considera importante potenciar al movimiento indígena en momentos en los que el derecho a sus tierras se encuentran en duda. “Hay que luchar ”, recalca el dirigente que tuvo que dejar a su esposa, que se encuentra delicada de salud, al cuidado de su familia, por eso él está solo en esta oportunidad.

“Mi esposa está mal de salud por eso no quise que venga conmigo, como otros años. En la marcha hay mujeres, niños y abuelos que están agotados y con heridas en los pies. Aun así, nosotros somos los que defenderemos nuestro territorio que nos dejaron nuestros ancestros y ese es nuestro objetivo, dejarle la tierra a nuestros hijos y a los hijos de ellos”, manifiesta Cayuba.

“Por la tierra, por la vida”

Abdón Justiniano, presidente de la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB) y uno de los líderes de la movilización, informó que participan en la marcha cerca de un centenar de personas de los distintos pueblos indígenas de tierras bajas.

“Estamos defendiendo las tierras que están siendo avasalladas. También para consolidar la autonomía indígena y que podamos elegir a las autoridades a través de sus usos y costumbres”, dice el dirigente. Añade que también se movilizan para tener una bancada indígena que los represente en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

“Están marchando hermanos de Pando, Beni, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija. Y se sumarán 100 hermanos chiquitanos, además de guaraníes, Guarayos y otros, por lo que esperamos llegar al menos a 500 personas el próximo 24 de septiembre”, señala Justiniano.

Recalca que las críticas a la marcha de parte de autoridades del MAS e incluso de algunos dirigentes indígenas responden a intereses políticos. “No son el verdadero sentir de los pueblos indígenas”, asegura.

El dirigente cuenta que los marchistas muchas veces duermen a la intemperie al lado de la carretera; en otras ocasiones, en haciendas o coliseos que les ofrecen los vecinos o autoridades de las comunidades donde llegan.

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La alimentación diaria viene de personas de buena voluntad que les regalan arroz, verduras y pollos, entre otros productos. Cada día hacen una olla común para poder alimentar a todos los integrantes de la movilización.

El jueves pasado la marcha llegó a su día 16 desde que partió de Trinidad. Ese día el histórico dirigente Marcial Fabricano informaba mediante sus redes sociales que una vez pasada la lluvia se irían de Guarayos agradecidos por la hospitalidad de sus autoridades y habitantes del lugar.

Fabricano fue uno de los líderes de la Primera Marcha Indígena de 1990. Hoy considera que la lucha es la misma que la de aquellos años: la defensa de su tierra, territorio y dignidad.

“Nuestro compromiso con todos nuestros hermanos es no claudicar en nuestra lucha por la defensa de nuestros territorios, nuestra cultura y nuestra identidad”, escribió Fabricano.

Informó también las resoluciones que aprobó la primera sesión del Parlamento de Naciones y Pueblos Indígenas de la Amazonía, Oriente y Chaco (Piaoc): ratificar la creación del Parlamento Indígena, elegir a Marcial Fabricano como el vocero de la organización, continuar la marcha hacia Santa Cruz de la Sierra y continuar la estructura organizativa en la próxima reunión.

“Ya falta poco. Ya van a llegar los hermanos”, dice Nazareth desde la carpa de la plaza.

 

19 jornadas han transcurrido desde que la marcha partió de Trinidad rumbo a Santa Cruz.

 

“En la marcha hay mujeres, niños, abuelos que están agotados y con heridas en los pies. Aun así, defenderemos el territorio”.

Pastor Iva Cayub

 

“El covid casi me mata y no puedo caminar grandes distancias, pero igual puedo ayudar de otras formas a los hermanos”.

Nazareth Flores.

 

“Estamos defendiendo las tierras que están siendo avasalladas. También para consolidar la autonomía indígena”.

Abdón Justiniano

19 jornadas han transcurrido desde que la marcha partió de Trinidad rumbo a Santa Cruz.

 

“En la marcha hay mujeres, niños, abuelos que están agotados y con heridas en los pies. Aun así, defenderemos el territorio”.

Pastor Iva Cayub

 

“El covid casi me mata y no puedo caminar grandes distancias, pero igual puedo ayudar de otras formas a los hermanos”.

Nazareth Flores.

 

“Estamos defendiendo las tierras que están siendo avasalladas. También para consolidar la autonomía indígena”.

Abdón Justiniano