30
Jue, Jul

La sequía no solo destruye al maíz, también mata reses en el Chaco

Pecuaria
Tools
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

La falta de agua se hace sentir en Ipitá, Gutiérrez, Lagunillas e Ipati. La oferta de grano cae un 75%. El Gobierno garantiza 34.000 toneladas de maíz. Amenaza con revertir tierras que no cumplan con la FES


Juan Carlos Salinas Cortez. Desde hace más de 100 días que en la zona no llueve. La tierra esta seca y partida. El verde con tonos amarillos dio paso a un marrón oscuro que al contacto se quiebra y deja al descubierto escuálidas mazorcas que ofrecen granos diminutos que provocan un gran dolor de cabeza en la logística de la producción y comercialización de maíz. Principal insumo de la pecuaria y los avicultores.

En un recorrido por el Chaco cruceño, EL DEBER comprobó que la falta de agua en los centros productivos no es una ‘viveza criolla’. En la comunidad Salitral Mi, a unos cuatro kilómetros de Ipitá, Raúl Segarra y Roberto Coca, recuerdan muy bien que las últimas lluvias se dieron la noche del 23 de diciembre de 2021 y que desde entonces el cielo se pone gris, tapa el sol, pero no llueve.

Don Raúl, muestra como en uno de sus chacos de nomás de siete hectáreas el maíz está seco, con mazorcas que en muchos casos no tienen granos y las que, si tienen, son pequeñas o están dañadas por las plagas.

En la propiedad Progreso, de don Roberto, de las 30 hectáreas de maíz, no más de 10 pueden ser recuperadas, pero la mayoría será para su consumo y unos pocos quintales para la venta.

“Estamos muy preocupados. Esta parte del país vive del maíz y ahora con la sequía, los 90 quintales de rendimiento por hectárea van a bajar a 20 o 10 quintales. Eso no cubre nuestros gastos de Bs 2.000 para la siembra y de Bs 500, por hectárea, que se destinan pera le tema de la fumigación. Por no tener dinero ya me cortaron la luz”, se lamentó don Raúl.
En Ipati, Cirilo García, nos muestra como las más de 60 hectáreas de maíz de la zona El Cañón, que en condiciones ideales permitía un rendimiento de unos 1.500 quintales, ahora está destrozada por la sequía. El daño es irreparable y para Don Cirilo es un fuerte golpe, pues él como otros cientos de productores pequeños y medianos, de Ipati, que tienen parcelas de no más de 10 hectáreas la falta de agua es un recorte a sus ingresos debido a una menor oferta de granos.

Durante el trayecto hacia Lagunillas, cientos de hectáreas al borde de la carretera presentan el mismo panorama. Maíz seco, con chalas quemadas por el sol y en otros casos un maíz pequeño que quedó a medio crecer.

Luis Canido, presidente de los agricultores de Lagunillas, explicó que en condiciones normales entre los municipios Gutiérrez y Lagunillas aportan unas 120.000 toneladas de maíz, pero que en esta campaña la producción será menor en uno 75 y 80%.

Alfredo Yansen, ante la inminente pérdida de sus 60 hectáreas de maíz, en su predio Don Alfredo, tuvo que recurrir a su última opción. Cortar el maíz y transformarlo en rollo de forraje y así alistarse para cuando su ganado, debido a la falta de hierbas, ya no encuentre que comer.

Don Alfredo recuerda que es agropecuario desde hace unos 25 años y que es la primera vez que ve cómo la sequía se ha adelantado unos seis meses, tomando desprevenidos a los productores que no tienen otra opción que esperar y nuevamente sembrar en diciembre.

En cuanto a la importancia del Chaco cruceño en la producción de maíz, desde la Asociación de Productores de Maíz y Sorgo (Promasor), indicaron que la superficie destinada al maíz es de unas 100.000 hectáreas con una producción de unas 500.000 toneladas, pero que por la falta de agua la oferta del grano será menor en un 75%, provocando un importante déficit del alimento.

Ya Mario Moreno, presidente de Promasor, había detallado que la demanda nacional es de 1,3 millones de toneladas, pero el aporte en los últimos años fue disminuyendo y ahora será mucho producto de la sequía.

Moreno recordó que históricamente ya hay un déficit de 300.000 toneladas, pero para esta gestión producto del evento climático el desequilibrio será de unas 600.000 toneladas, algo que a su criterio Emapa no podrá responder a la demanda.

Respuesta gubernamental

Remmy Gonzáles, ministro de Desarrollo Rural y Tierras, advirtió que el sector agropecuario privado tiene 11 millones de hectáreas para garantizar la provisión de alimentos para la población del país y que de no hacerlo se revertirán las tierras que no cumplan con la Función Económica Social (FES).

“Nuestra lealtad esta con el pueblo boliviano y no con los empresarios que solo piensan en sus bolsillos. Ellos son los desleales, por eso tierra que no cumpla con la FES, pasará a manos del Estado”, precisó Gonzáles.

La autoridad remarcó que, por los problemas de sequía en el sur del país, se han perdido unas 50.000 toneladas del grano y por ello para dar una respuesta el Gobierno sembrará en invierno unas 15.000 hectáreas a cargo de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) y de otras 5.000 hectáreas bajo la responsabilidad de la Empresa Boliviana de Alimentos y Derivados (EBA), recientemente creada.

Ganaderos, en apronte

Eva Flores, propietaria de la hacienda ganadera Capirenda 2, en el municipio de Gutiérrez, cuenta con unas 300 cabezas de bovinos, que desde marzo ya no tienen la suficiente cantidad de agua y alimento, por lo que ya tuvo que anotar la muerte de algunos bovinos y la compra anticipada de forrajes para hacer frente a los siguientes meses.

Eva detalló que cada rollo de forraje de 100 kilos le cuesta unos Bs 250 y para poder mantener en condiciones a su hato, diariamente destina mínimamente tres rollos. “Preocupa que ya los animales estén muriendo y se sienta la falta de agua en los atajados. “No quiero pensar lo que vendrá en agosto, septiembre y octubre que son más secos”, dijo la señora Eva.

Aldrin Flores, presidente de la Asociación de Ganaderos de Gutiérrez, señaló que ante la merma de la producción de maíz, sumado la falta de agua, el panorama para los ganaderos de Gutiérrez es complicado, por lo que solicitó a la Gobernación de Santa Cruz, la planificación anticipada en la distribución de forraje y agua para los animales y para la población.


La falta de agua se hace sentir en Ipitá, Gutiérrez, Lagunillas e Ipati. La oferta de grano cae un 75%. El Gobierno garantiza 34.000 toneladas de maíz. Amenaza con revertir tierras que no cumplan con la FES
Juan Carlos Salinas Cortez
Desde hace más de 100 días que en la zona no llueve. La tierra esta seca y partida. El verde con tonos amarillos dio paso a un marrón oscuro que al contacto se quiebra y deja al descubierto escuálidas mazorcas que ofrecen granos diminutos que provocan un gran dolor de cabeza en la logística de la producción y comercialización de maíz. Principal insumo de la pecuaria y los avicultores.

En un recorrido por el Chaco cruceño, EL DEBER comprobó que la falta de agua en los centros productivos no es una ‘viveza criolla’. En la comunidad Salitral Mi, a unos cuatro kilómetros de Ipitá, Raúl Segarra y Roberto Coca, recuerdan muy bien que las últimas lluvias se dieron la noche del 23 de diciembre de 2021 y que desde entonces el cielo se pone gris, tapa el sol, pero no llueve.

Don Raúl, muestra como en uno de sus chacos de nomás de siete hectáreas el maíz está seco, con mazorcas que en muchos casos no tienen granos y las que, si tienen, son pequeñas o están dañadas por las plagas.

En la propiedad Progreso, de don Roberto, de las 30 hectáreas de maíz, no más de 10 pueden ser recuperadas, pero la mayoría será para su consumo y unos pocos quintales para la venta.

“Estamos muy preocupados. Esta parte del país vive del maíz y ahora con la sequía, los 90 quintales de rendimiento por hectárea van a bajar a 20 o 10 quintales. Eso no cubre nuestros gastos de Bs 2.000 para la siembra y de Bs 500, por hectárea, que se destinan pera le tema de la fumigación. Por no tener dinero ya me cortaron la luz”, se lamentó don Raúl.
En Ipati, Cirilo García, nos muestra como las más de 60 hectáreas de maíz de la zona El Cañón, que en condiciones ideales permitía un rendimiento de unos 1.500 quintales, ahora está destrozada por la sequía. El daño es irreparable y para Don Cirilo es un fuerte golpe, pues él como otros cientos de productores pequeños y medianos, de Ipati, que tienen parcelas de no más de 10 hectáreas la falta de agua es un recorte a sus ingresos debido a una menor oferta de granos.

Durante el trayecto hacia Lagunillas, cientos de hectáreas al borde de la carretera presentan el mismo panorama. Maíz seco, con chalas quemadas por el sol y en otros casos un maíz pequeño que quedó a medio crecer.

Luis Canido, presidente de los agricultores de Lagunillas, explicó que en condiciones normales entre los municipios Gutiérrez y Lagunillas aportan unas 120.000 toneladas de maíz, pero que en esta campaña la producción será menor en uno 75 y 80%.

Alfredo Yansen, ante la inminente pérdida de sus 60 hectáreas de maíz, en su predio Don Alfredo, tuvo que recurrir a su última opción. Cortar el maíz y transformarlo en rollo de forraje y así alistarse para cuando su ganado, debido a la falta de hierbas, ya no encuentre que comer.

Don Alfredo recuerda que es agropecuario desde hace unos 25 años y que es la primera vez que ve cómo la sequía se ha adelantado unos seis meses, tomando desprevenidos a los productores que no tienen otra opción que esperar y nuevamente sembrar en diciembre.

En cuanto a la importancia del Chaco cruceño en la producción de maíz, desde la Asociación de Productores de Maíz y Sorgo (Promasor), indicaron que la superficie destinada al maíz es de unas 100.000 hectáreas con una producción de unas 500.000 toneladas, pero que por la falta de agua la oferta del grano será menor en un 75%, provocando un importante déficit del alimento.

Ya Mario Moreno, presidente de Promasor, había detallado que la demanda nacional es de 1,3 millones de toneladas, pero el aporte en los últimos años fue disminuyendo y ahora será mucho producto de la sequía.

Moreno recordó que históricamente ya hay un déficit de 300.000 toneladas, pero para esta gestión producto del evento climático el desequilibrio será de unas 600.000 toneladas, algo que a su criterio Emapa no podrá responder a la demanda.

Respuesta gubernamental

Remmy Gonzáles, ministro de Desarrollo Rural y Tierras, advirtió que el sector agropecuario privado tiene 11 millones de hectáreas para garantizar la provisión de alimentos para la población del país y que de no hacerlo se revertirán las tierras que no cumplan con la Función Económica Social (FES).

“Nuestra lealtad esta con el pueblo boliviano y no con los empresarios que solo piensan en sus bolsillos. Ellos son los desleales, por eso tierra que no cumpla con la FES, pasará a manos del Estado”, precisó Gonzáles.

La autoridad remarcó que, por los problemas de sequía en el sur del país, se han perdido unas 50.000 toneladas del grano y por ello para dar una respuesta el Gobierno sembrará en invierno unas 15.000 hectáreas a cargo de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) y de otras 5.000 hectáreas bajo la responsabilidad de la Empresa Boliviana de Alimentos y Derivados (EBA), recientemente creada.

Ganaderos, en apronte

Eva Flores, propietaria de la hacienda ganadera Capirenda 2, en el municipio de Gutiérrez, cuenta con unas 300 cabezas de bovinos, que desde marzo ya no tienen la suficiente cantidad de agua y alimento, por lo que ya tuvo que anotar la muerte de algunos bovinos y la compra anticipada de forrajes para hacer frente a los siguientes meses.

Eva detalló que cada rollo de forraje de 100 kilos le cuesta unos Bs 250 y para poder mantener en condiciones a su hato, diariamente destina mínimamente tres rollos. “Preocupa que ya los animales estén muriendo y se sienta la falta de agua en los atajados. “No quiero pensar lo que vendrá en agosto, septiembre y octubre que son más secos”, dijo la señora Eva.

Aldrin Flores, presidente de la Asociación de Ganaderos de Gutiérrez, señaló que ante la merma de la producción de maíz, sumado la falta de agua, el panorama para los ganaderos de Gutiérrez es complicado, por lo que solicitó a la Gobernación de Santa Cruz, la planificación anticipada en la distribución de forraje y agua para los animales y para la población.