LA CARNE DE CERDO CRECE EN EL MUNDO, FUNDAMENTALMENTE POR EL MEJORAMIENTO DE CALIDAD

PECUARIA
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Cuando observamos el nivel de preferencia que presenta en el mundo la carne de cerdo, no encontramos demasiada explicación del bajo consumo en nuestro país, que aún cuando en los últimos años ha subido, está muy distante de la ingesta de países desarrollados y, con alto nivel de exigencias de calidad y en materia saludable.

Por: José Pedro Rinaudo


En el mundo, la carne de porcinos tiene un nivel de aceptación tal que su crecimiento sostenido es admirable; desde 1990 hasta fines del año pasado la producción mundial pasó de 65.900.000.000 de TT a 93.600.000.000 de TT, guarismos que nos indican en los 16 años un aumento del 42%, a los efectos de comparar ese comportamiento con la carne bovina, podemos advertir que en ese mismo ciclo ésta solo avanzó un 2%.


El liderazgo es ejercido por China, quien no solo preserva su condición, sino que ha visto consolidar su hegemonía. El bloque económico de la Unión Europea sigue ostentando la segunda ubicación, pero con diferencias substanciales en cuanto a los porcentuales. En 1990, China marcaba el 34% versus el 30% que le correspondía a la UE, en cambio al concluir el 2006, China acapara el 53%, mientras la comunidad europea se queda con el 23%, el tercero en discordia es Estados Unidos con el 10% y muy lejos quedan 4º y 5º respectivamente Brasil 3% y Canadá 2%.

Al observar como se ha acentuado el predominio Chino, parece opacarse la participación de los otros actores del mercado, pero esto no es tan así; en 1990 la UE producía 19.770.000.000 TT, y en 2006 21.528.000.000 TT, lo que nos está indicando que en el viejo mundo se ha acrecentado en casi un 9%.

Un claro ejemplo de desarrollo de producción porcina es Alemania, únicamente superado en ese aspecto por España, (historico dominador continental). En el ciclo analizado la tendencia alcista de la nación germana no se ha visto interrumpida, sacrificándose actualmente 11.000.000 más de cabezas que entonces. En tanto el incremento de obtención de carne de cerdo se amplió en 1.000.000 de toneladas con relación a 1996; esto admite una tasa de crecimiento del 30%.

En consonancia con ello, los alemanes se están expandiendo en infraestructura, bosquejando adecuarla a una faena adicional de 10.000.000 de cerdos adicionales que se faenarán a lo largo de los próximos tres años. Es importante destacar que en ese país, hay una propensión generalizada a aumentar las capacidades de las instalaciones de sacrificio y desposte, ello es consecuente con las ventajas significativas de costo en dichos procesos, en comparación con sus contendientes a nivel europeo.

En Holanda está en auge la carne de cerdo biológica. En esa sintonía se han creado programa para el fomento del consumo de productos biológicos promovidos por el gobierno del reino, por este tiempo la demanda supera en un 10% a la oferta, lo que está indicando del creciente interés del consumidor neerlandés. Por estos días se están faenando unas 1.150 cabezas de porcinos criados con sistema biológico, muy cerca del máximo de capacidad, que es 1.300 diarios. La carne de cerdo biológica se consume en un 50% entre los holandeses, mientras que el resto de la misma se exporta a Alemania, Bélgica y Gran Bretaña.

Cuando observamos el nivel de preferencia que presenta en el mundo la carne de cerdo, no encontramos demasiada explicación del bajo consumo en nuestro país, que aún cuando en los últimos años ha subido, está muy distante de la ingesta de países desarrollados y, con alto nivel de exigencias de calidad y en materia saludable.

La gran raigambre que ostenta en Argentina la carne vacuna, constituye un obstáculo de proporciones no solo para la porcina, sino que también para el resto de carnes alternativas. Otra contrariedad importante preexistente (que aún perdura ) es el preconcepto de que la carne de cerdo causa problemas en la salud. Actualmente el grueso de la producción en nuestro país responde a una alta calidad, resultando comparable las aptitudes a la de los principales productores mundiales

Mucha gente desconoce que la carne porcina, merced a evoluciones genéticas y de alimentación, logró obtener otro protocolo nutricional. Es una magnifica fuente de vitaminas del complejo B, contiene minerales (calcio, fósforo, zinc, hierro) , en tanto que por su contenido de potasio es prescripto en personas con problemas de presión alta. También exhibe la particularidad de ser portadora de menos grasas saturadas y más insaturadas (buenas).

Justamente, producto de los cambios operados que en definitiva significan mejoramientos substanciales, cotejando análisis de 25/30 años atrás, con los de estos días, nos encontramos que actualmente se verifican variantes tales como:

= Carne magra: 20% más = Grasa: 31% menos = Colesterol: 10% menos


= Calorías: 14% menos = Proteínas de alto valor biológico 23%

Algo importante para destacar, es que estudios practicados indican que la gran mayoría de los cortes evaluados resultan más magros, con respecto a los que se realizaban en otros tiempos, pero ello no ha traído aparejado una perdida en el tenor de proteína, que se mantiene inalterable. En mérito de esta realidad, la que aún es ignorada por muchos profesionales de la salud, es menester avanzar con una amplia campaña de difusión, la que posteriormente debería ser masificada a toda la población.