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Sáb, Ago

YPFB reconoce que no cuenta con recursos para disminuir las filas de diésel

ECONOMIA
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El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorgathen, ha declarado que la empresa enfrenta una insuficiencia de recursos para satisfacer la creciente demanda de diésel en el país, particularmente en regiones productivas como Santa Cruz.

Esta situación ha dado lugar a largas filas en las estaciones de servicio y terminales de autobuses. "Estamos despachando al 100%, pero ese 100% ya no es suficiente. Para reducir drásticamente las filas, necesitaríamos sobredespachar al 110% y no contamos con los fondos para hacerlo", afirmó.

En una entrevista con el programa Dinero 360 de El Deber Radio, Dorgathen fue claro al señalar: "El Ministerio de Economía y el Banco Central son los encargados de asignar los recursos. Nosotros solo podemos importar la cantidad de combustible que podemos financiar. Nos proporcionan fondos para adquirir entre 55 y 60 millones de dólares por semana; despachamos normalmente. Sin embargo, para atender la demanda actual, se requerirían aproximadamente 63 millones de dólares semanales durante al menos tres días consecutivos".

El ejecutivo detalló que, debido a esta limitación presupuestaria, en semanas críticas YPFB operó con apenas el 60% o 70% del volumen necesario, lo que resultó en desabastecimiento. Además, reconoció que el fenómeno de acopio y reventa ilegal de diésel por parte de actores que adquieren miles de litros en lugar de los 40 o 50 habituales distorsiona la demanda real y complica aún más el suministro.

En cuanto a las quejas de sectores como el cañero y el soyero, que han denunciado escasez de combustible durante la actual campaña agrícola, Dorgathen indicó que los ingenios que tienen contrato con YPFB, como Guabirá y Aguaí, están recibiendo el diésel subvencionado sin interrupciones. No obstante, admitió que la logística para llegar a pequeños y medianos productores es compleja y requiere una coordinación constante con las organizaciones gremiales.

"La zafra no es un hecho extraordinario, ocurre todos los años. Sin embargo, en este momento debemos pensar de manera estructural. Hemos iniciado un camino hacia la autosuficiencia con biocombustibles y una mayor producción nacional, pero esto requiere tiempo", explicó.

Dorgathen propuso que la única solución sostenible para Bolivia es reducir su dependencia de las importaciones, y en este sentido, identificó tres pilares fundamentales:

1. Incrementar la producción nacional de petróleo, que ha disminuido de 10,000 barriles diarios en 2006 a 2,800 en 2023, aunque se está revirtiendo con nuevos pozos y descubrimientos como Mayaya y Remanso.

2. Desarrollar la industria de biocombustibles, con dos plantas de biodiésel ya operativas y una tercera en fase de construcción, que permitirá producir biodiésel 100% renovable (tecnología HBO).

3. Optimizar la logística de importación, mejorando puntos estratégicos como la terminal de Sica Sica, que ha aumentado su capacidad de despacho de 70 a 150 camiones diarios, y el nodo en Asunción, que podría convertirse en el más económico del país.

"No existe una solución mágica ni demagógica. Hablar de vender a Bs 5 sin subsidio es inviable. Asimismo, no es una solución estructural recurrir a préstamos. Necesitamos producción nacional y una logística eficiente", afirmó.

En la actualidad, las refinerías operan al 40% de su capacidad, lo que limita la transformación de crudo nacional e importado. Dorgathen explicó que, incluso con la máxima producción interna, Bolivia seguirá necesitando importar combustible en los próximos años. Añadió que la importación de crudo es logísticamente más compleja que la de diésel o gasolina refinados, ya que el proceso puede tardar hasta siete días y requiere tanques específicos, lo que retrasa aún más la llegada del combustible a las estaciones de servicio.

En lo que respecta al abastecimiento de combustible para aviación (jet fuel), aseguró que está garantizado. Durante los bloqueos, se emitieron alertas debido al almacenamiento concentrado en Cochabamba, pero actualmente se opera con normalidad en todos los aeropuertos del país.

Finalmente, el titular de YPFB reveló que el déficit acumulado por falta de recursos asignados supera los 300 millones de dólares en el primer semestre. "En varias semanas hemos recibido solo 40 millones de dólares en lugar de los 60 que necesitamos. De esta manera, no es posible mantener un abastecimiento pleno. A veces creo que después nos van a extrañar", comentó, en un tono irónico.

En un año caracterizado por tensiones económicas y escasez de divisas, YPFB se erige como el eslabón crítico entre la necesidad de mantener subsidios y las limitaciones fiscales del Estado boliviano. La solución estructural, advierte Dorgathen, será responsabilidad del próximo gobierno.