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Chuquisaca impulsa su transformación energética con el megaproyecto hidroeléctrico El Carrizal

MEDIOAMBIENTE
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El Carrizal, un ambicioso megaproyecto hidroeléctrico, está listo para revolucionar la generación de energía en Bolivia. Ubicado en el Cañón de Pilaya, en el departamento de Chuquisaca, este proyecto representa una de las apuestas más significativas desde el sur en su estrategia de diversificación y sustentabilidad energética.

Según el docente de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca (SFX), Mirko Gardilcic, El Carrizal es uno de los pocos proyectos hidroeléctricos en Bolivia que ya cuenta con un diseño final. Este diseño, elaborado por Aguilar y Asociados, asegura que el proyecto está en condiciones de comenzar su construcción de inmediato.

DIMENSIONES Y CAPACIDAD

Con sus 3030 metros de altura, el Cañón de Pilaya es el sexto más profundo del mundo, ofreciendo condiciones óptimas para la generación de energía hidroeléctrica. El Carrizal promete generar 1842,8 gigavatios por hora (GWh) al año, lo que equivale a la cuarta parte del consumo energético actual de Bolivia. Además, el proyecto contempla un embalse con una capacidad de 1334 hectómetros cúbicos (hm³), lo que equivale a unas 453,600 piscinas olímpicas.

BENEFICIOS ECONÓMICOS Y AMBIENTALES

El costo total del proyecto se estima en 900 millones de dólares, con un retorno anual de 235 millones de dólares gracias a la generación de energía hidroeléctrica. Este cambio permitiría reducir la dependencia del gas natural, que actualmente se quema para producir electricidad. La generación de energía a través del agua no solo es más sostenible, sino que también libera gas para su venta al exterior, donde los precios son significativamente más altos.

IMPACTO EN LA AGRICULTURA Y DESARROLLO REGIONAL

El departamento de Tarija también se beneficiaría considerablemente, ya que el riego regulado de 90,000 hectáreas podría generar ingresos de hasta 54 millones de dólares solo con la producción de soya, sin contar otros cultivos. Chuquisaca, por su parte, tendría una ventaja adicional en las licitaciones para proveer insumos necesarios para la construcción, debido a que el proyecto se encuentra en su territorio.

FINANCIAMIENTO Y VIABILIDAD

El financiamiento del proyecto dependerá de fuentes externas, dada la falta de recursos del Estado boliviano para emprenderlo rápidamente. Fernando Rodríguez, experto en gas y petróleo, señala que el proyecto podría completarse en un plazo de cuatro años, con una inversión significativa en infraestructura, incluyendo 1.2 millones de toneladas de cemento y 4 millones de toneladas de áridos.

EMPLEOS Y SOSTENIBILIDAD

El Carrizal generará mil empleos directos durante su construcción, abarcando desde obreros hasta técnicos especializados. Una de las grandes ventajas del proyecto es su ubicación fuera de áreas protegidas, lo que minimiza el impacto ambiental en comparación con otros proyectos hidroeléctricos del país.

EL FUTURO DE LA ENERGÍA

El Carrizal se perfila no solo como una solución al déficit energético de Bolivia, sino también como una fuente de ingresos y desarrollo para las regiones de Chuquisaca y Tarija. Con su enfoque en la sostenibilidad y la diversificación, este megaproyecto hidroeléctrico podría ser la clave para un futuro energético más limpio y próspero en Bolivia, coincidieron los analistas. (Sucre, Erbol)

 

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